Durante años, el Aedes aegypti puede
"esperar" a que la temperatura media del ambiente supere los
14 grados. ³El Dengue
llegó a la Argentina para quedarse². Así de contundentes se muestran los
especialistas del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE)
de la Universidad Nacional de La Plata. Durante una conferencia sobre el
tema que se realizó en la facultad de Humanidades, advirtieron además que
la proximidad del invierno y la llegada de los primero fríos representan
una verdadera amenaza en la lucha por erradicar al Aedes aegypti, el mosquito
transmisor del virus. Es que cuando las temperaturas descienden, el mosquito
desaparece, pero sus huevos pueden sobrevivir por años, esperando las condiciones
climáticas propicias para eclosionar, dando nacimiento a las larvas y,
consecuentemente, a una nueva generación de estos insectos.
A partir de los estudios realizados por el CEPAVE, se logró establecer que,
en la provincia de Buenos Aires, el mayor incremento poblacional de las colonias
de Aedes aegypti se da en el mes de marzo. Pero los investigadores de la
UNLP explicaron que, a diferencia de lo que ocurre en el norte de nuestro
país, el mosquito no está presente durante los meses de frío.
Para el doctor Arnaldo Maciá, investigador del CEPAVE, ³la llegada del invierno
y la consecuente desaparición de los mosquitos termina por transformarse
en un arma de doble filo porque se relajan los sistemas de control y las
políticas sanitarias y de prevención sobre la falsa creencia de que la amenaza
está superada². ³Lo peor que podemos hacer es no prevenir en la época en
que el mosquito no está², sentenció.
Es que el Aedes aegypti cuenta con una adaptación natural que resulta clave
a la hora de instrumentar mecanismos de control de la enfermedad. Los huevos
de esta especie de mosquito tienen la capacidad de pasar largos períodos
de hibernación en diapausa; es decir que no eclosionan hasta que la temperatura
media del ambiente no supere los 14 grados centígrados. Gracias a esta cualidad,
los embriones pueden mantenerse con vida aún en lugares completamente secos
a la espera de agua y calor.
Al respecto, Maciá subrayó: ³El hecho de no tener presencia de mosquitos
adultos durante el invierno es una gran ventaja que tenemos que saber aprovechar,
pero si no se llevan adelante acciones preventivas en esos meses estamos
favoreciendo que permanezca el germen de la próxima generación; así, la ventaja
se transforma en desventaja². Una hembra puede poner un promedio de entre
100 y 120 huevos por ovipostura, hasta cuatro veces en su vida.
Si bien el dengue se había declarado erradicado de Argentina en 1963, desde
1989 la población del mosquito comenzó a expandirse de nuevo en la región.
Científicos del CEPAVE detectaron su presencia en la provincia de Buenos
Aires y en la ciudad de La Plata en el año 1996. A partir de allí, este Centro
realizó mediciones semanales de densidad y desplazamiento de las poblaciones
de Aedes aegypti durante más de dos años. ³En el 2000 presentamos un informe
detallado a las autoridades sanitarias anticipando que esto que vivimos hoy
podía ocurrir², indicó Maciá.
El especialista en insectos vectores de enfermedades explicó: ³Desde hace
decenas de años se sabe que la distribución geográfica del mosquito va de
los 35º de latitud norte hasta los 35º de latitud sur; de modo que era de
esperar que el mosquito colonizara esta región si no se ponían barreras artificiales².
Desde el CEPAVE insisten en que, hasta ahora, el mejor mecanismo para controlar
la enfermedad es la prevención y educación de la población respecto a medidas
personales tales como destrucción de los criaderos y protección contra la
picadura de mosquitos de actividad diurna, incluso el empleo de mosquiteros,
ropas protectoras y repelentes. En cuanto a los criaderos, lo común comprende
recipientes naturales o artificiales en los que se deposita por largo tiempo
en agua limpia, cerca o dentro de las viviendas, por ejemplo, neumáticos
viejos y otros objetos como frascos, envases o floreros. Otra medida de vital
importancia es la fumigación, que debe ser constante, y continuar aún durante
el invierno².
Sin embargo, en los laboratorios de la UNLP se desarrollaron investigaciones
en búsqueda de mecanismos de control biológico para erradicar al mosquito
y, especialmente, a las larvas. Es decir, la utilización de enemigos naturales
que permiten regular y controlar el crecimiento de las poblaciones de mosquitos.
Dentro de la gama de los patógenos, se descubrió un hongo llamado Leptolegnia
Shermani que, en las pruebas de laboratorio, ha demostrado tener una gran
efectividad en la eliminación del mosquito. La ventaja de esta alternativa
es que no afecta a otras especies animales ni vegetales. No obstante, esta
investigación recién superó la etapa de laboratorio; ahora se deberán efectuar
los estudios de campo se estima que pueden durar más de un año- para evaluar
si su efectividad se mantiene cuando el hongo es liberado en ambientes naturales.
También se han realizado ensayos con depredadores naturales que se alimentan
de las larvas y otros estados inmaduros de los mosquitos. Por ejemplo, se
logró determinar que los copépodos -pequeños microcrustáceos que habitan
los mares y lechos de agua dulce- pueden dar excelentes resultados si se
los aplica en tanques o cisternas de agua utilizadas por el hombre para su
consumo en aquellas poblaciones que no cuentan con redes de agua corriente.
En los laboratorios del CEPAVE también se hicieron pruebas exitosas con Planarias,
un pequeño gusano de forma plana que se alimenta de las larvas y funciona
muy bien en pequeños receptáculos de agua. No obstante, este depredador es
de acción limitada ya que no tiene la capacidad de trasladarse de un lugar
a otro y colonizar así los diferentes criaderos.
Para espacios más grandes, como fuentes o piscinas, se ha demostrado la conveniencia
de sembrar mojarritas; de hecho, con apenas un par de estos pequeños peces
se puede controlar y erradicar las larvas de estos espejos de agua.
De todas maneras, los especialistas de la UNLP insisten en remarcar que estos
mecanismos de control biológico son de uso limitado y quedan restringidos
a casos puntuales y específicos.
Fuente: Unidad de Prensa - UNLP
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