PRIMER INFORME:
Es reconocido
que el hábito de fumar, es la causa más importante de
muerte evitable individual que se conoce.
Aunque sabido por él publico en general, sin embargo el tabaquismo
sigue siendo una práctica general.
Una investigación
realizada por el Instituto Superior de Ciencias de la Salud, en los
aspirantes al nivel superior, la universidad y las carreras terciarias,
determina que el 33 por ciento de los jóvenes fuma.
La Organización
Mundial de la Salud estima que hay alrededor de 1.100 millones de fumadores
en el mundo. Equivale a un tercio de la población mayor de 15
años. Cuando los jóvenes fumadores de hoy lleguen a la
edad mediana, en los años 2020 o 2030, el fumar causará
10 millones de muertes por año, 7 millones de los cuales serán
en el mundo menos desarrollado, en el cual nos encontramos los argentinos.
Por eso hay una epidemia global, el tabaco amenaza la salud publica.
Informes de la Oficina
Sanitaria Panamericana indican que en la Argentina mueren 40.000 personas
por año por enfermedades debidas al tabaco.
En Gran Bretaña
mueren cada año alrededor de 100.000 personas. El fumar mata
anualmente tantos ingleses como el total de civiles fallecidos por acción
enemiga durante la última guerra. En los Estados Unidos es cinco
veces el promedio de muertes debidas a los accidentes de ruta.
Los óbitos
en los fumadores son debidos principalmente a cáncer de pulmón,
bronquitis crónica y enfermedades isquémicas del corazón.
Fumar es probablemente responsable de 9 de cada 10 muertes por cáncer
de pulmón, 3 de cada 4 muertes por bronquitis y 1 de cada 4 muertes
por ataque cardíaco.
Individualmente
el gran fumador, si es joven, disminuye en un promedio de 4 años
su vida y en 7 años si fuma por encima de 40 cigarrillos diarios.
No sólo problemas
de mortalidad sino de morbilidad, la tendencia a desarrollar ciertas
enfermedades, acecha a los fumadores. El número de días
de trabajo perdidos anualmente por enfermedades atribuibles directamente
al cigarrillo es 20 veces superior a las ausencias imputables a otras
causas.
Este es el primer
informe de un extenso trabajo de investigación, que fue realizado
por los alumnos, docentes de la Escuela de Enfermería y el Departamento
de Investigación del Instituto Superior de Ciencias de la Salud.
Es el mismo equipo que comprobó el año pasado, que uno
de cada tres estudiantes tiene trastornos en su peso corporal y en la
alimentación.
"El objetivo
es conocer y describir mediante diferentes estudios, la situación
actual de los jóvenes aspirantes a la Universidad, para identificar
las áreas de mayor importancia de su realidad, y así plantear
propuestas que modifiquen o prevengan el estado de salud, de este importante
sector de la sociedad", describe el doctor Claudio Santa María,
director de esta investigación. Que cuenta con el Auspicio
de la Secretaria de Educación y la Dirección General de
Educación de Gestión Privada, del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires.
La encuesta abarca
a 1100 estudiantes, que participaron en forma voluntaria y anónima.
Se desarrollo en el mes de septiembre durante la Expouniversidad, en
el Predio Ferial de Palermo, junto a un chequeo de salud gratuito del
que participaron 2500 jóvenes.
El estudio revela
que el 85 por ciento de los jóvenes que comenzó a fumar,
lo hace entre los 10 y 16 años. Solo el 15 por ciento comenzó
luego de los 17 años.
La prevalencia
del hábito de fumar aumenta con rapidez al finalizar la primaria
y en el comienzo del secundario. Por eso el doctor Santa María
aclara que "las campañas de prevención deben comenzar
en la escuela tempranamente y acompañar al niño en su
transformación, durante la adolescencia, que es la etapa más
vulnerable".
Estos datos coinciden
con la bibliografía científica. Los factores más
importantes en la iniciación del hábito son el ejemplo
de compañeros, padres y hermanos. Los hijos de fumadores tienen
más probabilidades de fumar y los fumadores adolescentes tienen
amigos íntimos que fuman. Otros factores que pueden influir,
es el deseo de parecer adulto y la curiosidad por los parientes o conocidos
que fuman. La rebelión también puede ser importante en
algunos sujetos jóvenes. Por último, la disponibilidad
de acceder fácilmente a los cigarrillos en la sociedad permite
la experimentación.
En general en el
ámbito mundial, la prevalencia del hábito de fumar sigue
siendo del 35 por ciento en los hombres y del 29 por ciento en mujeres.
La prevalencia es máxima entre los 20 y los 40 años. Su
disminución en los individuos de mayor edad se debe, al menos
en parte, a la mortalidad selectiva en los fumadores.
Las cifras más
altas se observan en países asiáticos, como China y Japón,
donde el 70 a 80% de los hombres fuma. En hombres de todas las edades,
el tabaquismo ha decrecido desde mediados de la década de 1960,
pero en las mujeres jóvenes ha seguido elevándose hasta
hace poco. En general las cifras siguen siendo altas en todos los subgrupos
de la sociedad occidental y esto junto con su firme asociación
a una larga lista de enfermedades, hace que gran parte de la mortalidad
evitable, esté relacionada con el tabaco.
El humo del cigarrillo
contiene centenares de compuestos, según un informe de LALCEC,
entre 3500 y 4000 sustancias. Los tres agentes citados con mayor frecuencia
son la nicotina, el monóxido de carbono y un conjunto de compuestos
orgánicos agrupados bajo la denominación de alquitrán.
La cantidad de monóxido
de carbono por cigarrillo varia según el tipo de filtro, pero
tiene en promedio de 12 a 19 mg. por cigarrillo. Hay que recordar que
el monóxido de carbono es 240 veces más afín que
él oxígeno a la hemoglobina, molécula que se encuentra
en el interior de los glóbulos rojos transportadora de oxígeno.
Razón por lo cual el fumador es un gran desoxigenado, siendo
el cansancio y la fatiga, la expresión de alguno de los síntomas
de esta enfermedad. Los cigarrillos con poco alquitrán y poca
nicotina no son diferentes de los cigarrillos comunes con respecto a
su contenido de monóxido de carbono.
La nicotina es un
alcaloide hidrosoluble de sabor amargo transportado por las partículas
de humo. Cada cigarrillo pesa de 3 a 10 gr. y contiene entre 30 y 120
mg de nicotina por cigarrillo. Se absorbe con facilidad a través
de la mucosa bucal, nasal y del tracto respiratorio inferior. Su rápida
absorción le permite cruzar la barrera hematoencefálica
en 7 segundos después de ser inhalada. En niveles bajos puede
ser estimulante y en niveles altos, deprime la función del sistema
nervioso.
Muchos de los efectos
cardiovasculares agudos están relacionados con la nicotina, incluyendo
la taquicardia, la hipertensión, la vasoconstricción y
el aumento de la resistencia vascular periférica, así
como el aumento del nivel de la adrenalina y la noradrenalina. Este
ultimo efecto desempeña un importante papel en la adicción
del cigarrillo. Vemos que las propiedades de la nicotina son importantes
en los efectos del cigarrillo y los síntomas de privación
parcialmente responsables del mantenimiento en el hábito de las
personas que quieren dejar de fumar.
Contiene además
ácido cianhídrico, ya que las tasas de sulfocianuro de
potasio en el suero de los fumadores son tres veces mas elevada que
en los no fumadores, junto también a los Benzopirenos, que son
sustancias más cancerígenas que el alquitrán.
Los alquitranes
se forman en el momento de la combustión del tabaco y pasan al
humo. Son muy sospechosos de ser responsable del cáncer de las
vías respiratorias. El cáncer de vejiga es debido a la
presencia de ortoaminofenol en la orina del fumador.
El humo tiene una
fase gaseosa y fase semilíquida dispersa en aerosol. La fase
gaseosa contiene una cantidad considerable de monóxido de carbono
y ácido cianhídrico entre otros tóxicos. Estas
propiedades irritantes y tóxicas afectan no sólo al fumador
sino también a quienes lo rodean. Creando así una auténtica
contaminación de los lugares de trabajo, de esparcimiento y en
el hogar.
Por el hecho de
estar en un ambiente que se fume, quien se abstiene puede sufrir cefaleas,
irritación ocular, tos, irritabilidad, estado nauseoso, insomnio
y leves trastornos intelectuales. Precisamente su falta de hábito
lo hace más sensible a la acción de los tóxicos
inhalados, involuntariamente con el humo que exhalan los demás.
Un tema de interés
creciente es el de las enfermedades relacionadas con la inhalación
del "humo" ambiente o tabaquismo pasivo. Los estudios acerca
de no fumadores que viven y o trabajan junto con fumadores, incluyendo
hijos pequeños de madres fumadoras, han demostrado mayores niveles
de carboxihemoglobina o metabolitos de nicotina en sangre y orina.
Es probable que
el mayor daño causado por vivir o trabajar en un medio lleno
de humo sea convertirse en fumador o no poder dejar de fumar. Además,
los hijos de fumadores tienen un mayor índice de bronquitis,
neumonía y asma. En los adultos, esta última puede exacerbarse
por la exposición al humo del cigarrillo. El umbral de la angina
de pecho parece ser menor para los pacientes con angina en un medio
de fumadores. Varios estudios han documentado índices de cáncer
pulmonar elevados en los cónyuges no fumadores de personas fumadoras.
Aunque los resultados no son concluyentes, si un pariente o compañeros
deja de fumar esto puede ser un medio para prevenir la enfermedad en
el no fumador
La investigación
del Instituto Superior de Ciencias de la Salud, comprobó que
entre los jóvenes fumadores el número de cigarrillos diarios
es el siguiente. De 1 a 9 cigarrillos se observa en el 60 por ciento
de los casos. De 10 a 19 cigarrillos el 27 por ciento. Mas de 20 cigarrillos
diarios el 13 por ciento.
Las enfermedades
asociadas con el tabaco, en más de 30.000 estudios de investigación,
constituyen una lista pavorosa. El fumador debe conocer estas asociaciones.
La fumadora típica no conoce o desestima las complicaciones del
embarazo asociadas con el hábito de fumar.
Una estimación
sugirió que cada cigarrillo fumado hace perder cinco minutos
de vida, con un promedio de cinco a ocho años perdidos en los
fumadores en comparación con los no fumadores. Una de cada 7
muertes en Estados Unidos tiene relación directa con el tabaquismo.
Además del aumento de la mortalidad, el fumador debe conocer
el aumento de la morbilidad y los diversos estados patológicos
asociados con el tabaquismo.
Los hombres que
fuman pierden 33 por ciento más días de trabajo que los
no fumadores; las fumadoras pierden el 45 por ciento más. Gran
parte de esta pérdida de productividad está causada por
estados agudos, como las afecciones del pulmón. Las fumadoras
entran en la menopausia antes que las fumadoras y pueden ser propensas
a la osteoporosis. Las que utilizan anticonceptivos orales corren un
mayor riesgo de trastornos tromboembólicos.
Los fumadores tienen
menores niveles de HDL colesterol que los no fumadores y éste
puede ser uno de los mecanismos por los cuales los fumadores son propensos
a la aterosclerosis. Los tabaquistas en general tienen una mayor frecuencia
de enfermedad periodental. Por eso, los costos económicos asociados
con el consumo de tabaco no sólo incluyen la invalidez y la muerte
prematuras, sino que también reflejan la mayor frecuencia de
estados agudos y subagudos que requieren atención médica
y dental.
ENFERMEDADES
RELACIONADAS CON EL HABITO DE FUMAR.
Cardiopatía
(Enfermedades del corazón)
Enfermedad coronaria.
Vasculopatía
periférica.
Enfermedad cerebrovascular.
Muerte súbita.
Cardiomiopatía,
patología que afecta al músculo cardiaco.
Tumores de:
Pulmón
Laringe
Cavidad oral
Esófago
Páncreas
Vejiga
Riñón
Cérvix
Enfermedad pulmonar
obstructiva crónica.
Úlcera péptica.
Complicaciones del
embarazo.
Bajo peso de nacimiento.
Retardo del crecimiento
fetal.
Muerte fetal y
neonatal.
Síndrome
de muerte súbita del lactante.
BUENAS RAZONES
PARA DEJAR DE FUMAR
Podría ser
económica, una persona que fuma dos atados por día, gasta
1300 dólares por año. La póliza de seguro de vida
se incrementa un 30 por ciento en su costo si es joven y hasta un 70
por ciento más, si es adulto.
Otra razón
firme para esforzarse en dejar de fumar es el hecho de que muchos de
los efectos deletéreos del tabaco pueden revertirse cuando se
deja de fumar. Los riesgos de enfermedad coronaria y cerebrovascular
disminuyen abruptamente durante el primer año de abandono del
tabaco. Los sobrevivientes de infarto de miocardio que dejan de fumar
tienen la mitad del índice de recurrencia o muerte de aquellos
que siguen fumando, y de acuerdo con esto, dejar de fumar es tal vez
la mejor intervención en el paciente posinfarto.
La reducción
del riesgo de cáncer tarda más, el riesgo de padecer cáncer
de pulmón, esófago, laringe y vejiga disminuye con moderación
durante los primeros cinco años que siguen al abandono del tabaco
y pero después de 15 años es igual al de los que nunca
han fumado. La capacidad vital perdida no se recupera en los sujetos
con enfermedad pulmonar obstructiva crónica temprana, pero sí
la progresión de esta pérdida de la función se
detiene.
Esta reversión
de la progresión de los daños orgánicos después
de dejar de fumar es una razón importante para que el tabaquismo
sea la más importante de las causas evitables de muerte en la
sociedad occidental.
BUSCANDO PISTAS
Muchos factores
son importantes para mantener el hábito de fumar y es útil
separar los factores farmacológicos de los psicológicos.
Algunos fumadores siguen haciéndolo por el refuerzo rápido
y positivo que les proporcionan los efectos farmacológicos de
la nicotina; por el contrario, otros fuman para evitar los síntomas
de privación, irritabilidad, inquietud, ansiedad, deterioro de
la concentración, disturbios del sueño, síntomas
gastrointestinales, etc. Algunos usan el cigarrillo para aliviar la
tensión y el aburrimiento o aumento del placer en la ingestión
de alcohol o café. Otros fumadores culpan de su adicción
a señales aportadas por el medio ambiente, como un cónyuge
que fuma, o la sociedad de consumo que promueve su uso. Otra razón
es la necesidad de usar las manos en las frecuentes repeticiones del
acto de fumar.
Conviene siempre
consultar a un profesional, sino podemos controlar la adicción.
Consultamos al doctor
Santa María sobre que otros aspectos abordo la investigación.
"Se desarrollaron diferentes tópicos, la alimentación
y el deporte, el lugar de residencia, composición de la familia
y nivel de educación de los padres, junto a los ingresos mensuales
del hogar. Quisimos saber la opinión sobre la educación
secundaria, la sexualidad y el SIDA, que serán dados a conocer
en posteriores informes sobre el estado de salud de los aspirantes al
nivel superior".
Aclara que sobre
las adiciones y la drogadicción hay cifras inquietantes. Consultados
sobre el uso de drogas, contestaron afirmativamente el 9,45 por ciento
de los encuestados. El 52 por ciento lo hace con una sola droga, que
en un 92 por ciento es marihuana. En cambio el 48 por ciento refirió
drogarse con dos o más sustancias. Como por ejemplo cocaína,
marihuana, L.S.D. fármacos, entre otras sustancias.
Se investigo también,
si tenían amigos que se drogaban. La respuesta fue afirmativa,
en el 31 por ciento de los casos. Esto es lo mismo decir que uno de
cada tres amigos de los encuestados se droga, lo que implica que el
problema de la drogadicción es mucho mayor.
No hay que olvidar
que de esta investigación participaron sólo los aspirantes
al nivel superior, que es una población de alguna manera protegido,
como será la realidad de los jóvenes que no acceden al
mundo de la educación o del trabajo.
Parecería
que parte de la juventud esta quemada. Ahora bien el 60 por ciento de
los estudiantes contestaron que quiere comunicarse mejor con sus padres,
lo que sin duda es una buena noticia. Hará falta crear espacios
de dialogo y comunicación en las escuelas y en el hogar, donde
no conspire el apuro y las dificultades de la vida diaria.
Que los jóvenes
no se hagan humo y con ellos sus ilusiones, dependerá de la red
de prevención y contención que genere la familia, la escuela
y el estado.
Estos datos aportados
por la investigación del Instituto Superior de Ciencias de la
Salud, que es una institución educativa privada incorporada a
la enseñanza oficial sin subsidio estatal, trabaja en favor de
la comunidad con sus alumnos y docentes arrojando un poco aire fresco
sobre esta compleja realidad. Su rector el doctor Santa María,
guía estos trabajos bajo un antiguo y esperanzado refrán:
" mas vale encender una luz, que maldecir la oscuridad". Sumemos
luz.
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